Leonardo Jeffs. Doctor en Estudios Americanos. Director del Instituto de Historia y Ciencias Sociales UV
Frente a la demanda de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia para buscar una salida soberana al Pacífico, hay que tener presente que desde la firma y ratificación del Tratado de 1904 por los gobiernos de Chile y Bolivia ha habido, en diversas ocasiones, planteamientos bolivianos para recuperar la cualidad marítima.
El Tratado de 1904, denominado de Paz y Amistad, consagró la pérdida para Bolivia de su Departamento del Litoral y lo transformó en un país mediterráneo, a cambio de lograr de Chile el libre tránsito por los puertos y el territorio chileno para sus exportaciones e importaciones y personas, la construcción del Ferrocarril de Arica a La Paz, y compensaciones monetarias.
Diversos gobiernos bolivianos se dieron cuenta de la necesidad de volver a recuperar su cualidad marítima y diversos gobiernos chilenos han estado dispuestos a ello, siempre que ello no implique modificar el Tratado de 1904; es decir, han coincidido con la tesis “practicista” boliviana, esto es, un puerto en el territorio de Arica. Baste para recordar la disposición del primer gobierno de Arturo Alessandri de conversar una solución a la aspiración boliviana siempre que no se tocara el Tratado de 1904; la del gobierno de Emiliano Figueroa Larraín, quien en 1926 aceptó la propuesta del Secretario de Estado del gobierno de los Estados Unidos de América de ceder a Bolivia los territorios de Tacna y Arica cuya soberanía estaba sin decidirse entre Perú y Chile; las gestiones en torno a ceder un corredor al norte de Arica a Bolivia durante el gobierno de Gabriel González Videla, conocida como la negociación de 1950, y, por último, las acciones emprendidas durante el gobierno del general Pinochet, en 1975, después del abrazo de Charaña, y las conversaciones llevadas a cabo en 1986 a iniciativa del gobierno de la República Oriental del Uruguay, que volvían sobre el corredor.
Si bien estas negociaciones y conversaciones no llegaron a un feliz término, ellas han generado expectativas.
Considero que los alegatos bolivianos ante la Corte Internacional de Justicia no lograrán tener el éxito esperado por Bolivia. Sin embargo, la demanda marítima boliviana seguirá planteada.
En realidad, como bien lo ha afirmado el connotado historiador y diplomático boliviano Jorge Siles Salinas, el Tratado de 1904 logró la paz pero no la amistad entre Chile y Bolivia.
Chile necesita de Bolivia, ambos se necesitan. La amistad entre Chile y Bolivia es imprescindible para avanzar en la complementación y en la integración latinoamericana.
Estimo que en la clase política de mi país existen pocos que conocen la historia de nuestras relaciones y escasean los que tienen una perspectiva acorde con los desafíos del presente
Leonardo Jeffs Castro
Instituto de Historia y Ciencias Sociales
Facultad de Humanidades
Universidad de Valparaíso
Fuente: http://rvl.uv.cl/new/index.php/8-noticias/30-academico-uv-opina-sobre-el-caso-bolivia-y-la-haya




